Ojalá The Pool, un diseño de Triscaideca

En el mundo de la restauración contemporánea, “el espacio debe ayudar a que la experiencia se viva con los cinco sentidos, no solo con el olfato y el gusto”, en palabras del estudio El Equipo Creativo. Nos hemos servido de la experiencia de algunos interioristas del momento para resumir estas 5 claves para diseñar un restaurante. ¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo!

1. Estudiar a fondo las necesidades del cliente

Lo primero que el o la interiorista debe hacer es preguntar y escuchar mucho para conocer bien las necesidades, motivaciones y objetivos del cliente. A qué tipo de público va dirigido, qué clase de comida se sirve, rango de precios, expectativas, etc. El interiorismo debe sumar y completar la experiencia de cliente que el restaurante persigue.

Un restaurante debe ser atemporal, sin responder a modas ni tendencias

Cutu Mazuelos
restaurante Berberecho, ejemplo que aúna las claves para diseñar un restaurante

2. Conocer y trabajar bien el local.

No es lo mismo un restaurante en un resort que uno en el centro de una ciudad; un sótano que un rooftop; una antigua nave industrial que un chiringuito en la playa. Las características intrínsecas del local, su ubicación, tamaño, altura de techos, huecos… Marcan significativamente un proyecto. Y aunque algunas se pueden modificar, como la distribución, otras quizás no se puedan cambiar o encuentren su lugar integrándose en el nuevo diseño. Como la piscina de un gimnasio se integra en el Ojalá Pool Bar de Madrid (un proyecto de Triscaideca, en la imagen de portada); un cuartel convertido en restaurante en El Cuartel del Mar; o el restaurante Trinquet, un antiguo trinquet de pilota valenciana. 

3. Crear un diseño original.

Dice Cutu Mazuelos, de Stone Designs, que el interiorismo de un restaurante “debe ser atemporal, sin responder a modas ni tendencias. La idea es aportar la mejor solución a cada proyecto”; ofrecer al cliente un lienzo en blanco para que lo llene de experiencias. Los restaurantes buscan autenticidad huyendo de lo impostado, algo que se consigue aportando alma al espacio a través de materiales nobles como la madera o el hierro, o tradicionales como la cerámica o el ratán; de objetos artesanales que cuentan una historia o sugieren un viaje.

Otro ejemplo de buen diseño de restaurante

4. Cuidar la iluminación.

Es un personaje más en el guión de un buen diseño de interiores y puede definir el éxito o el fracaso de un proyecto. Con la iluminación de restaurantes los interioristas buscan generar sensaciones, calidez y confort; pero al mismo tiempo ésta debe ser suficiente para iluminar los platos. Porque aunque nos encante un ambiente íntimo, a nadie le gusta no ver lo que está comiendo. Alcanzar la combinación equilibrada de luz directa e indirecta es un arte y una de las claves para diseñar un restaurante.

5. Tener en cuenta la acústica.

Lograr una buena acústica en un restaurante es una difícil tarea a la que se enfrentan los interioristas a diario. Evitar que un murmullo generalizado te impida escuchar a la persona que tienes al lado, o que debas elevar la voz en una conversación es un objetivo indispensable para un buen diseño de interiores. 

Hoy en día existen en el mercado multitud de productos para equipar restaurantes, como lámparas acústicas, paneles, revestimientos o suelos con propiedades fonoabsorbentes que pueden hacer que la experiencia del usuario sea lo más relajante y placentera posible.