La renovación de las trece Deluxe Suite de Ibiza Gran Hotel consolida una línea de interiorismo basada en la integración entre arquitectura, paisaje y materiales naturales. El proyecto, desarrollado por Sandra Tarruella Interioristas, actualiza estos espacios manteniendo la identidad estética definida anteriormente para la Gran Suite Dalt Vila y apuesta por una concepción del lujo alejada de la ostentación, donde la amplitud, la luz natural y el diseño a medida se convierten en los principales recursos del proyecto.

Continuidad con la identidad del hotel
Situadas en la quinta planta del establecimiento y con una superficie aproximada de 95 metros cuadrados, las suites mantienen la línea conceptual iniciada con la Gran Suite Dalt Vila. La intervención, desarrollada junto al estudio de arquitectura de Rafael Seguí y la constructora Cyros, preserva la esencia del hotel al tiempo que actualiza sus espacios con una imagen contemporánea, cuidando cada detalle de la ejecución.
Uno de los objetivos principales del proyecto ha sido reforzar la relación entre interior y paisaje. El salón se orienta hacia la terraza para aprovechar la entrada de luz natural y potenciar las vistas, mientras que la continuidad visual entre la zona de estar y el dormitorio genera una mayor sensación de amplitud. La distribución favorece una experiencia más relajada y convierte el paisaje mediterráneo en parte del propio diseño interior.

Materiales que aportan identidad
La selección de acabados responde a una interpretación contemporánea del lenguaje mediterráneo. El pavimento de piedra natural Cenia, con acabado abujardado y envejecido, aporta textura y continuidad, mientras que las paredes revestidas con pintura a la cal en blanco roto recuperan técnicas tradicionales propias de la arquitectura local.
En el baño, las lamas de roble introducen calidez y dialogan con los revestimientos de mármol existentes, conservados como parte de una intervención respetuosa con la arquitectura original.

El mobiliario como protagonista
Gran parte de la personalidad de las nuevas suites reside en el mobiliario diseñado específicamente para el proyecto. Destaca el sofá exento con escritorio integrado, concebido con el mismo acabado que el pavimento para reforzar la continuidad visual del espacio. La mesa auxiliar central, lacada en verde brillante, introduce un discreto contraste cromático dentro de una paleta dominada por materiales naturales y tonos neutros.
El minibar se transforma también en una pieza singular. Su volumen de esquinas redondeadas, acabado en laca blanco roto, incorpora una encimera de porcelánico y un elemento suspendido de acero inoxidable pulido con iluminación integrada, convirtiendo un equipamiento funcional en uno de los focos visuales de la estancia. La composición se completa con el aplique Foglio, de Flos, reforzando la importancia de la iluminación como parte del lenguaje del proyecto.

Una experiencia del lujo pausado
Con el fin de mantener la coherencia estética del conjunto, el estudio ha conservado elementos característicos del proyecto anterior, como el cabecero de la cama, varias butacas y diferentes luminarias decorativas.
El resultado es una intervención que responde a una de las principales tendencias del interiorismo hotelero contemporáneo: crear espacios donde el lujo se expresa mediante la calidad de los materiales, la luz natural, el mobiliario a medida y la conexión con el entorno. Así, el proyecto plantea una nueva forma de habitar la suite, situando el bienestar del huésped y la atmósfera mediterránea en el centro de la experiencia.
Fotografías: Salva López

