Con más de tres décadas de trayectoria y un portfolio que desafía cualquier especialización, Rafa Ortega, diseñador de Gutiérrez y Ortega, reivindica el diseño como herramienta para resolver problemas. Observación, riesgo e innovación definen su manera de trabajar.
Hay diseñadores que desarrollan su trayectoria alrededor de una tipología concreta de producto. Y hay otros, como Rafa Ortega, que entienden el diseño como una herramienta capaz de resolver cualquier problema.
Esa forma de pensar explica un portfolio tan amplio como poco habitual. En él conviven mobiliario, sistemas acústicos, grifería técnica, equipamiento hospitalario, dispositivos industriales o soluciones para el espacio público.


Frente a la uniformidad, Rafa Ortega reivindica una manera de trabajar abierta, en la que «el proyecto es dar solución a todo lo que te rodea». Además, esa filosofía le ha llevado a buscar oportunidades allí donde otros no las ven.
«Como buen observador y escáner del mundo que nos rodea, siempre veo las grandes necesidades no resueltas o, en su defecto, las mejoras que puedo aportar, como una oportunidad», explica.


Búsqueda incesante de oportunidades
Cuenta que, en muchas ocasiones, incluso antes de que exista un cliente, identifica una necesidad y localiza al fabricante, a menudo a miles de kilómetros. Después, le propone una solución desarrollada desde el diseño.
Porque para Rafa Ortega, diseñador, diseñar implica entender el producto desde todas sus dimensiones: técnica, industrial, comercial y estratégica.
«Creo en aquello que aporta soluciones en todos los sentidos: técnicos, imagen, estrategia, comercialización, diferenciación o marca».
Esta visión integral explica por qué muchos de sus clientes lo definen antes como «inventor» que como diseñador. Además, su trayectoria está respaldada por más de 45 patentes.
En el estudio Gutiérrez y Ortega la implicación comienza desde el primer contacto y afecta a prácticamente todas las áreas de la compañía.
«Muchos nunca habían trabajado con diseñadores y esto nos obliga a forjar, educar, ayudar, colaborar y transferir muchos datos adquiridos con los años», afirma.
Así, esa colaboración incluye desde identidad de marca, fotografía de producto o selección de proveedores hasta procesos de producción, materiales alternativos o control industrial.


El diseñador como agente transformador
Ortega asegura que el diseñador debe convertirse en un agente transformador dentro de la empresa.
«No basta con aportar una buena idea: es necesario acompañar al cliente durante todo el proceso para que el diseño se convierta en una verdadera herramienta de competitividad».
Buena parte de las firmas con las que trabaja iniciaron precisamente con su estudio su primera experiencia en diseño de producto. Después, esas relaciones se consolidaron en colaboraciones de largo recorrido.

Compromiso medioambiental y ecodiseño
La sostenibilidad es otro de sus caballos de batalla. «Todos nuestros productos inicialmente se basan en el ecodiseño», explica.
Siempre que es posible, el estudio trabaja con materiales reciclados o reciclables. Cuando no lo es, diseña productos fáciles de desmontar y separar al final de su vida útil.
Para Ortega, esa es la responsabilidad mínima que debe asumir cualquier diseñador comprometido con la economía circular.
«Los diseños para clientes como Greenarea, Ecocero, UNNOM, Kriskadecor, OLE Lighting o Impact Acoustic los hemos desarrollado con materiales reciclados de celulosa, Honext, tetrapak, botellas de PET, etc.».


Rafa Ortega, diseñador adelantado a su tiempo
Su visión del futuro del hábitat también refleja esa capacidad para anticiparse. Está convencido de que la incorporación de la robótica doméstica transformará radicalmente la forma de proyectar objetos cotidianos.
«Los muebles serán adaptados a la robótica como una fábrica», augura. Así, considera que la tecnología terminará condicionando tanto la funcionalidad como la estética de los espacios.
Respecto al avance de la inteligencia artificial, evita tanto el entusiasmo prematuro como el rechazo frontal.
«Como bien decía el periodista Marcel Benedito, en el momento que sale el gran tema, me marcho a la barra del bar y me pido un whisky», bromea.
Está convencido de que cambiará profundamente la profesión de diseñador, como lo hizo la invención de la rueda. Sin embargo, también recuerda que la IA es «nuestro reflejo como sociedad».
Finalmente, advierte de que quienes controlan esa tecnología «no son precisamente caritativos».
