La nueva cultura corporativa en la oficina refleja un cambio estructural que ya no puede abordarse solo desde lo físico. La expansión del teletrabajo ha evidenciado que el modelo presencial tradicional resulta insuficiente. Por ello, las expectativas profesionales se orientan ahora hacia la conciliación, la sostenibilidad y el bienestar. En consecuencia, las oficinas dejan de ser contenedores de actividad para convertirse en núcleos de experiencia y comunidad.
La oficina como respuesta al teletrabajo
El nuevo reto para las empresas no consiste en obligar, sino en atraer. Frente a la lógica funcional del trabajo en remoto, que optimiza tiempo y desplazamientos, la nueva cultura corporativa en la oficina exige valores diferenciales. Entre ellos destacan la creatividad, la cohesión y la identidad cultural. Además, el sentido de pertenencia adquiere un papel central.
Para lograrlo, el diseño espacial y la gestión de servicios se vuelven estratégicos. De este modo, la ubicación y la calidad de los servicios han desbancado a los metros cuadrados como principales activos del entorno corporativo. Así, el espacio se entiende como un facilitador de relaciones y dinámicas humanas.

`Service is the new space´: oficinas como ecosistemas
En esta transición, la oficina se redefine como un destino al que se acude por motivación y elección. La premisa “service is the new space” sintetiza este enfoque. Sin embargo, no se trata solo de añadir servicios, sino de integrarlos en una experiencia coherente.
Algunos complejos como el World Trade Center Barcelona demuestran que esta estrategia es viable. Sus iniciativas orientadas al bienestar incluyen gimnasios, salas de relajación y propuestas gastronómicas saludables. Además, actividades deportivas como el remo refuerzan la dimensión comunitaria del entorno laboral. Por otra parte, estas acciones fomentan vínculos entre profesionales de distintas empresas y fortalecen el compromiso con el lugar de trabajo.

Diversos estudios han contribuido a concretar el valor del bienestar mediante la medición de los resultados de las iniciativas destinadas a impulsarlo. Entre ellos destaca el Happy Planet Index, un indicador internacional que evalúa el bienestar humano y su relación con el impacto medioambiental. En este sentido, Nic Marks, un referente en el estudio de la economía del bienestar, subraya que las personas más satisfechas en su entorno laboral tienden a ser más productivas. Además, participan de forma más activa, muestran mayor creatividad y mejoran su capacidad de concentración.

Escuchar al usuario de las oficinas
El futuro del trabajo no se dirime entre teletrabajo o presencialidad. Más bien, depende de la capacidad de las organizaciones para ofrecer oficinas relevantes y competitivas frente al confort del hogar. Esto implica un cambio de paradigma en el Real Estate corporativo. Se pasa de gestionar activos físicos a gestionar experiencias.
El éxito de esta transformación reside en la personalización. No existe una fórmula universal válida para todas las empresas. Cada oficina debe identificar qué servicios y dinámicas aportan valor a su comunidad. Finalmente, este proceso exige una visión transversal que combine arquitectura, interiorismo, cultura empresarial y gestión del talento.
En definitiva, la nueva oficina aspira a ser significativa. Un espacio que inspire, conecte y retenga. Porque, en la atracción de talento, el factor diferencial ya no es dónde se trabaja, sino por qué merece la pena acudir al trabajo cada día.
Fuente: Carles Anglada, CEO World Trade Center Barcelona y Steelcase

